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miércoles, 10 de abril de 2013

El vestido (segunda parte)

El vestido que encargué por internet nunca llegó. Temas aduaneros y otras cosas que nunca terminé de entender, ese pedido quedó retenido y/o con paradero desconocido. Pasados 7 meses desde que le hice el giro para encargar el vestido, recién ayer me devolvió un poco menos de la mitad de lo que me está debiendo… algo es algo.

El vestido que encargué por internet...
Revista Hera realizó un desfile de vestidos de novias allá por mediados de noviembre 2012, el cual descubrí por Facebook. Me inscribí y fui con mi hermanita y con Mariana, una amiga que se casa en setiembre de este año. Descubrí que me encantan los desfiles!! Además la gente de Hera nos dio unos hermosos regalitos, y toda la organización del evento estuvo impecable.
Hablando sobre bodas y vestidos, Mariana mencionó a Eli Corujo, a quien ambas conocemos por nuestra común vida carnavalera, y ahí me iluminé.
Empecé a buscar nuevas ideas de vestidos y me contacté con Eli. Encontré lo que buscaba en el sitio Style Me Pretty, una web americana que día a día se actualiza con nuevas y maravillosas bodas.

Amor a primera vista
¿No es hermoso?

Ahhooow!!!

¡Lindo!
Hermosa espalda
Este sitio fue una de mis grandes fuentes de inspiración: mi vestido y otras ideas locas surgieron de mezclar varias cosas de ésta y otra web (Vestida de Noiva, un blog brasilero que amé y hasta el día de hoy sigo visitando!!!)
Mi 2° vestido inspirador de Style Me Pretty

Falda superpuesta sobre el vestido de encaje

El vestido sin la falda.
Me agendé una cita con Eli y a los pocos días mi vestido ya estaba en marcha. No era en nada parecido al que me había encargado on line: ni la tela, ni el corte, ni el escote… nada! Y esto era algo que me hacía profundamente feliz, sobre todo porque estaba viviendo esa gran experiencia que creo ninguna novia puede perderse: la confección del vestido. Salir a elegir telas, tomar las medidas, probarte el vestido una y mil veces (las que fueran necesarias!!), ir viendo como poco a poco esa tela que tanto te costó, se va transformando en el vestido que soñaste.
Otra referencia de la espalda que quería.
El vestido fue toda una aventura, y Eli fue otra aventurera más en esta historia. Este fue su segundo vestido de novia! Cuando fui a reunirme con ella la primera vez, aún era estudiante de diseño. Conocía algunas cosas que había diseñado (vestidos de fiesta, polleras, el vestido de novia de su hermana), y me gustaban, así que decidí darnos una oportunidad. Amé el vestido, y adoré la pasión que ella ponía al hacerlo. Gracias Eli!!
Desde que se enteraron de la boda, mis amigas apostaban que el vestido sería así o asá. La frase era: “conociéndote, vas a tener un vestido corto/escotado/violeta/casi-sin-tela/de varios colores/dos vestidos”… Mis amigas me conocen! Todas tuvieron en parte algo de razón: fue un vestido 2 en 1. No me gustan los vestidos largos, no suelo usarlos. Pero creía que la ceremonia de mi boda merecía algo así. Y como tampoco podía dejar de ser “Florcita”, en cuanto empezó el baile me saqué la falda larga y quedé con el vestidito corto y esa espalda que cada vez que la descubro en una nueva foto, la amo más cada vez más!!!


Mi vestido :)
Con mis papis.

Bailando, ya sin la falda.

Espalda.

lunes, 8 de abril de 2013

El vestido (primera parte)

Pablo me propuso casamiento un domingo a la tarde durante nuestras vacaciones en Brasil. Al día siguiente de “la propuesta”, hicimos un paseo a Río de Janeiro y mientras viajábamos en la van, el guía puso un video con un show musical de fin de año en el que actuaban varios artistas. Como todo fin de año brasilero, todos estaban vestidos de blanco… y había muchos vestido maravillosos para retener en la mente!!!
Fijé particularmente uno de ellos. Ya estaba: era el vestido que quería. Lo amé. Volví a Uruguay 3 días después y empecé a buscarlo en google, sin saber bien cómo se llamaba la cantante, la banda o ni siquiera el nombre de la canción. No fue fácil, pero mi instinto detectivesco primó una vez más. Alinne Rosa era la muchacha que tenía el vestido que yo adoré. 

Alinne Rosa

Mientras buscaba fotos del vestido me encontré con muchos otros vestidos soñados, pero fue uno de Ivete Sangalo el que me conquistó. Muy “yo”. Con esas dos fotos en mano llegó el momento de empezar a contactar diseñadoras que pudieran hacer realidad el vestido.

La diosa Ivete


Mi hermana, otra gran adicta a internet, encontró una página que vendía vestidos del exterior. Una amiga que se casó en diciembre de 2012 había encargado su vestido por esa vía, y ella compró su vestido para mi boda también on line. Me mandó fotos de un vestido de novia que allí vendían, del estilo de los otros dos que tanto amé. Ahora sí había encontrado mi vestido (click aquí para ver más fotos)

Había que jugársela!!!


Me daba un poco de miedo comprar mi vestido en una tienda on line, pero teniendo la experiencia de mi hermana y su amiga, me pareció que nada podía salir mal. Tenía tiempo, y en caso que el vestido fracasara, aún podía de comprarme uno o mandármelo hacer.
De todas formas me reuní con dos diseñadoras recomendadas por amigas que se habían casado hacía menos de cuatro años.
La primera de ellas, llamémosle A, me recibió en su atelier. Le mostré las ideas que tenía, le conté lo que andaba buscando y lo que no me gustaba. Hizo unos bosquejos, me mostró fotos de revistas y terminó dibujando un vestido con flecos… oh sí, yo llevé un vestido con volados y ella me mostró un lánguido vestido de flecos. Me pasó precios y me dijo que comenzando en diciembre estábamos bien. Sólo por la confección del vestido, A me cobraba casi USD 1000. Asumí que en caso de elegirla, pagaría el precio de elegir a A, sólo por ser A. No me pareció que fuera una persona que me fuera a destinar la atención que yo buscaba y ni que decir que yo no estaba dispuesta a gastar ese dineral sólo por tener un vestido hecho por A (que a decir verdad, sigo sin ubicarla como una diseñadora reconocida)
La segunda diseñadora, llamémosle P, me cayó mucho más en gracia. Era más simpática, me atendió en su casa, me mostró telas, fotos… y un precio muuuucho más razonable. Ella me dijo que para llegar a tiempo con el vestido, la primera semana de octubre ya tenía que tener las telas compradas.
Después de visitar a ambas me decidí a encargar el vestido on line. En caso que cuando el vestido llegara, fuera un desastre, todavía estaba con tiempo de mandarme a hacer uno a nuevo. Si bien podía encargarlo directamente a la web, decidí hacerlo tal y como lo hizo mi hermana: a través de una señora que vendía ropa por Facebook. A fines de agosto ya había hecho el giro para que me lo trajeran. Consejo N°2: si encargan su vestido de novia, tengan mucha precaución con quién lo hacen.
(continuará...)